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Cuna de Moisés, Espatifilo, Bandera Blanca, Spathiphyllum

Planta cuna de Moisés

La cuna de Moisés o Espatifilio es una planta herbácea, perenne, de la familia de las Araceae, es originaria de la zona tropical de América, Malasia, México y Pacífico oeste.

Su nombre científico es Spathiphyllum y muchas especies o subespecies como: blandum, caudatum, clevelandii, cochlearisptum, floribundum, gracile, Mauna Loa, minus, montanum, silvicola, uxpnapense, wallisii, etc., así hasta unos 40 tipos diferentes en todo el mundo aunque, de ellos, sólo 3  en Europa.

Tiene unas hojas con una forma lanceolada y sus flores se agrupan en una inflorescencia que, a veces, es más alta que las propias hojas.

Su fruto son unas bayas de color verde y/o blanco y de unos 5 milímetros aproximadamente que contienen unas 6 semillas cada una.

La cuna de Moisés puede llegar a medir hasta 60 centímetros de alto y su nombre común se le ha dado por la forma de las hojas, similar a como describe la Biblia, el cesto en el que Moisés fue colocado en el río Nilo.

Es una planta que se encuentra en multitud de hogares de todo el mundo y que, si cuidamos bien, puede durar muchos años.

Generalmente se utiliza como planta ornamental de interior pero cumple un papel mucho más importante dentro de nuestras viviendas y hogares, que os describiremos más adelante.

Nombres comunes: Cuna de Moisés, Bandera Blanca, Espatifilo, Bandera Blanca, Cala, Lirio de Paz

Nombre científico: Spathiphyllum

Cultivo de la cuna de Moisés

Esta planta, eminentemente de interior, debe sembrarse en una maceta, con luna creciente y colocarse en un lugar con mucha claridad pero donde no reciba la luz del sol directamente. La mejor ubicación sería colocarla entre sol y sombra.

Necesita humedad para crecer, pero nunca encharcamiento. Debemos asegurarnos que el sustrato en el que la hemos plantado, se mantiene húmedo para que la planta pueda consumir todo el agua que necesita, pero que al mismo tiempo le proporciona un buen drenaje.

Al no ser una planta exigente, un sustrato normal compuesto por arena, mantillo y turba, es suficiente para que se desarrolle bien

La temperatura para que crezcan estas cunas de Moisés debe estar por encima de los 15°C y la ideal sería entre 21°C y 25°C.

Las flores y hojas de la Cuna de Moisés, crecen directamente de las raíces, por lo que es una planta que no tiene tallo.

Primavera es la época del año en que la planta se reproduce, y lo hace mediante división (hijos o hijuelos) pero también es posible hacerlo mediante semillas.

Es entonces cuando deberíamos trasplantarla a un recipiente un poco más ancho, pero no demasiado ya que las raíces se sienten bien en maceteros ajustados.

Si nuestra planta se desarrolla bien, está sana y no muestra señal de necesitarlo, no la trasplantes. Estar ubicada en un lugar idóneo para ella es lo mejor.

Riego de la cuna de Moisés

La Cuna de Moisés necesita mucha humedad, como ya hemos dicho pero no encharcamiento que podría pudrir sus raíces.

Hay varias formas de regar la planta que favorecen un buen crecimiento pero no aconsejamos pulverizar sus hojas demasiado porque puede favorecer la aparición de hongos en ellas.

Una buena forma de regarlas es colocarlas en un cubo con agua, sólo durante un momento y sin que el agua toque las hojas. De esta forma, la tierra se mantendrá húmeda y la planta podrá obtener toda la que necesita. Con hacerlo dos veces por semana, será suficiente y siempre teniendo en cuenta la estación del año en que nos encontramos, ya que debido al clima, el riego varía:

Durante el invierno, tendremos que regar nuestra planta con mucha menos frecuencia que en verano. Lo mejor, hacerlo sólo cuando las hojas estén algo lacias y notemos el sustrato seco. Haciéndolo así, le daremos a la planta su “descanso invernal” y nos aseguraremos que toma todos los nutrientes necesarios de la tierra en la que está plantada, hasta que llegue el verano.

Por supuesto, en primavera y verano, habrá que regar con más frecuencia y asegurarnos de que la tierra siempre está húmeda (no encharcada).

Si vives en un lugar frío o tienes calefacción que has de mantener encendida durante las épocas frías, puedes utilizar un humidificador en la habitación en la que tengas tu Cuna de Moisés (o cualquier otra planta tropical) para así mantener la humedad ambiental necesaria.

Comprobando a diario el estado de las hojas y tocando la tierra para comprobar que no se ha secado, conseguiremos que crezca sin problemas.

Cuna de Moises cuidados

Como hemos dicho en la introducción, la Cuna de Moisés no es una planta que demande demasiados cuidados, pero es necesario tener en cuenta algunos factores importantes para que se desarrolle sin problemas: riego adecuado (de lo que os hemos hablado ya en el punto anterior), iluminación necesaria, temperatura y humedad constantes, limpieza de sus hojas y cambio de maceta.

Con respecto a la iluminación, hemos de deciros que el sol directo puede quemar sus hojas y estropear la planta. Hay que tener en cuenta que, al principio, es posible que no elijamos el mejor lugar dentro de casa para que la planta se desarrolle pero eso se soluciona fácilmente, cambiándola de lugar.

Es bueno tener en cuenta que, además de la humedad  y la claridad, es importante que el lugar donde ubiquemos la planta no sufra corrientes de aire o tenga cambios repentinos de temperatura.

Es posible que tu casa no sea demasiado luminosa pero, incluso así, podrás beneficiarte de la Cuna de Moisés aunque, es posible que, sin la claridad suficiente, la planta no proporcione flores.

Sobre la limpieza y el cambio de maceta, debéis saber que, cada primavera es el momento de cambiar de maceta la planta y echarle fertilizante con el agua de riego cuando comience a echar flores. En cuanto a la limpieza, con un paño humedecido en agua, se deben limpiar de polvo las hojas para que no se tapen los estomas y la planta pueda realizar bien la fotosíntesis. Esta acción también aumenta la hidratación de nuestra Cuna de Moisés.

Por último, os aconsejamos usar un fertilizante natural, preferentemente líquido, como podría ser el té de plátano, para asegurar a vuestra planta los nutrientes necesarios.

Si no sabes como preparar el té de plátano, te enseñamos a como hacerlo en nuestro canal oficial de plantas y jardines de Youtube, aquí el vídeo:

Enfermedades y plagas de la cuna de Moisés

No es una planta que se caracterice por tener muchas enfermedades o plagas; es más, con un buen mantenimiento, observación y cuidados, podremos tener nuestro espatifilo durante muchos años totalmente sano.

De todas formas, os vamos a dar unas pautas para recuperar la salud de vuestra planta si ésta presenta un aspecto desmejorado:

Enfermedades de la cuna de Moisés

Si se le secan las hojas por los extremos, es posible que nos hayamos pasado con el abono. Lo que hay que hacer es dejar de hacerlo hasta que se haya recuperado y tener cuidado en el futuro para que no se nos vaya la mano.

Si la planta no florece, es muy posible que el lugar en el que la tengamos colocada, no le proporciones la iluminación necesaria. Si la cambiamos a un lugar mejor, se solucionará. También podría ser por falta de nutrientes (lo que también podemos arreglar añadiéndoselos) o, quizá, porque en tu vivienda no entra luz suficiente. Es este último caso no tendrás flores pero sí todos los demás beneficios de tu Cuna de Moisés.

Si se le empiezan a marchitar las hojas, es casi seguro que necesita agua porque no tiene suficiente humedad. Aportándole la dosis de agua necesaria, veréis que la planta se recupera enseguida.

Si, por casualidad encontráramos que tiene hongos (quizá por riego excesivo) podemos combatirlos espolvoreando canela sobre la planta.

Plagas de la cuna de Moisés

No suelen sufrirlas pero, de darse, sería probablemente por ácaros o pulgón. Estos molestos animalitos provocan que las hojas se vuelvan amarillas y con manchas marrones, como sin vida. Podemos combatirlos preparando un insecticida natural a base de alcohol, ajo, cebolla y vinagre. Mezclamos todo, a partes iguales, lo trituramos, lo colamos y colocamos en un pulverizador para rociar con él la planta. También es muy útil el aceite de Neem.

Beneficios y contraindicaciones de la cuna de Moisés

Beneficios:

Regula el exceso de humedad ambiental y purifica el aire de nuestras viviendas al transformar el CO2 (dióxido de carbono) en O2 (oxígeno); pero, además, es una de las diez plantas que mejor filtra las sustancias nocivas que se encuentran en el ambiente y son perjudiciales para nuestra salud. Sustancias como acetona, benceno, formaldehído… y muchas otras, que nos rodean debido al uso y abuso que hacemos de barnices, detergentes, lacas, pinturas, etc. También las personas que trabajan en fábricas, invernaderos, fumigando, abonando y muchos otros empleos, regresan a casa con partículas que se quedan en el ambiente y son perjudiciales.

Es una compañera perfecta en nuestro hogar, que nos proporciona un aire limpio, decora el lugar en el que la coloquemos y no demanda demasiados cuidados.

Contraindicaciones:

Es una planta NO COMESTIBLE, así que no dejes que niños o mascotas las ingieran porque pueden provocar, debido a su alto contenido en oxalatos, irritación de las mucosas, dolores intestinales, molestias gástricas, dolor de boca, lengua, garganta… si te das cuenta de que alguien ha comido un trozo de flor o de hoja de tu Cuna de Moisés, lo mejor es consultar a un médico cuanto antes y seguir sus indicaciones.

Cuna de Moisés resumiendo

La Cuna de Moisés es una planta de origen tropical.

Hay que mantener su tierra siempre húmeda, cambiar de maceta en primavera (cuando haya crecido y después de florecer) y variar el lugar inicial de colocación si vemos que no crece apropiadamente, hasta dar con el sitio ideal, en el que encuentre unos 20°C de temperatura media, luz pero no directa y está lejos de corrientes.

Es una planta eminentemente de uso decorativo pero que cumple una importante y beneficiosa misión en nuestros hogares, la de convertir el CO2 en O2 y filtrar el aire que respiramos para limpiarlo de muchas partículas dañinas.

El único problema que puede plantearnos es que alguien coma un trozo, porque no es una planta comestible sino tóxica pero, vamos, ¡nadie ni nada es perfecto! ¿verdad?